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La arquitectura de la cuarentena

Invitamos a Flesler, Duran y Moretti a mostrarnos su perspectiva sobre la cuarentena

El diseño del espacio condiciona los cuerpos pero también los cuerpos resignifican el espacio. Podemos partir de la idea de que los diseños, la arquitectura y el urbanismo disciplinan los cuerpos, los organizan en el espacio. Asimismo y tensionando la idea anterior, también podríamos sostener que no es el diseño del espacio el que organiza los cuerpos y da sentido al espacio, sino que los cuerpos construyen el espacio, lo significan, le dan sentido. Ya no importaria tanto lo que se diseña sino sus usos y apropiaciones. Y ahí siempre existen las prácticas hegemónicas y las desviadas, aunque siempre existen límites y condiciones de posibilidad también de los desvíos y las apropiaciones porque también allí existen jerarquías.

Sabemos que la mayoría de los abusos ocurren dentro de las casas. Las casas podrán tener todos los cuartos propios del mundo pero no son suficientes si no están libres de prácticas antipatriarcales y no violentas. Esto no desmerece al diseño, por el contrario, lo invita a incorporar perspectiva de género y por lo tanto trabajar desde lo interdisciplinar. No creemos en recetas o manuales del buen diseño feminista. Nos gusta esa idea de que el espacio se construye con los sujetos que lo usan y que esos usos muchas veces desafian los límites de para lo que el espacio fue diseñado. 

Habitar el encierro es muchas veces habitar un espacio de resistencia que se apropia de algunos significantes y los renueva. A lo largo de la historia, los cuerpos han sido disciplinados y el encierro coercitivo o voluntario fue y es parte de la construcción social de la normalidad. La construcción de la identidad en entornos virtuales también está disciplinada y atada a etiquetas y lo que parece ser una libertad virtual encierra desigualdades (de uso y de acceso).

La cuarentena desnuda los cuerpos y los expone a la desigualdad. Hay encierros y encierros. “Quedarse en casa” puede ser un oasis o un infierno. Salir y exponerse también. Es un escenario perfecto para pensar de que forma los cuerpos son atravesados por variables como el género, la edad, la clase y la corporalidad. El contexto de esta Pandemia refuerza la idea de que los cuerpos pueden regularse en el espacio. Cuando se acrecienta la vigilancia sobre y entre los cuerpos nunca son buenas noticias, sobre todo porque ya sabemos que no todos los cuerpos son iguales. Pero aquí estamos, aún habitando un mundo desigual, temeroso y vigilante de lo diferente e invisibilizador de las minorías. Seguramente, el diseño ha facilitado y contribuido a mejorar la vida de las personas, pero el diseño no cambió ni va a cambiar los problemas estructurales de nuestra sociedad en la medida en que no se articule de manera eficiente con políticas públicas tendientes a ampliar derechos.

Henry Petroski (1994) reemplaza la expresión propia del Movimiento Moderno en arquitectura “la forma sigue a la función” por “la forma sigue al fracaso”. La idea de fracaso, de desvío, en el sentido de la imposibilidad de cumplir con las expectativas prefijadas por la Producción con mayúsculas, que planifica y diseña una forma y sus instrucciones de usos correctos. Porque como dice Juliana Marcus, “En la producción social del espacio urbano no solo intervienen las acciones de planificación y regulación; también las distintas formas de habitarlo y experimentarlo hacen posible su producción.”

Lee la nota ‘Espacios marcados’ de Flesler, Duran y Moretti en el primer número de DEXTROSE!

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